Las intolerancias alimentarias suelen ser el origen de malestares digestivos crónicos, pero su causa no siempre es la misma: pueden nacer de una predisposición genética heredada (intolerancias primarias) o ser el resultado de un desgaste temporal en la mucosa intestinal o el microbiota (intolerancias secundarias). En Eurofins Análisis Clínicos, te ofrecemos las herramientas diagnósticas más avanzadas para distinguir si tu dificultad para procesar la lactosa, la fructosa o el gluten está escrita en tu ADN o es un proceso reversible. Entender si tu intolerancia es genética o funcional es vital para evitar restricciones alimentarias innecesarias y diseñar un plan de salud a tu medida.
Si lo deseas puedes concertar una consulta con nuestros expertos nutricionistas que te acompañarán en todo el proceso para elegir la prueba de microbiota, sensibilidad alimentaria, intolerancias, microbioma o SIBO más adecuada para ti.
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Las intolerancias alimentarias suelen ser el origen de malestares digestivos crónicos, pero su causa no siempre es la misma: pueden nacer de una predisposición genética heredada (intolerancias primarias) o ser el resultado de un desgaste temporal en la mucosa intestinal o el microbiota (intolerancias secundarias). En Eurofins Análisis Clínicos, te ofrecemos las herramientas diagnósticas más avanzadas para distinguir si tu dificultad para procesar la lactosa, la fructosa o el gluten está escrita en tu ADN o es un proceso reversible. Entender si tu intolerancia es genética o funcional es vital para evitar restricciones alimentarias innecesarias y diseñar un plan de salud a tu medida.
Preguntas frecuentes
Es la pregunta clave para tu tratamiento de intolerancias.
Intolerancia Primaria (Genética): Está escrita en tu ADN. Tu cuerpo no produce (o dejará de producir) la enzima necesaria (como la lactasa) debido a tu herencia biológica. Es una condición permanente.
Intolerancia Secundaria (Adquirida): Es el resultado de un "accidente" en tu intestino. Un episodio de SIBO, una gastroenteritis severa o una inflamación crónica dañan las vellosidades intestinales donde se encuentran las enzimas. Es una condición frecuentemente reversible si se sana el intestino.
Los síntomas suelen aparecer entre 30 minutos y 2 horas después de la ingesta, aunque en casos de malabsorción de fructosa pueden retrasarse más. Los más comunes son:
Distensión abdominal: Hinchazón notable después de comer.
Ruidos intestinales (Borborigmos): Movimientos y sonidos fuertes en el vientre.
Gases y cólicos: Dolor punzante por la acumulación de aire.
Alteraciones en las heces: Diarrea explosiva o, en algunos casos, estreñimiento por metano.
Síntomas sistémicos: Cansancio, dolor de cabeza o incluso eccemas.
Depende de lo que busques saber. En Eurofins Análisis Clínicos ofrecemos ambos:
Test de Aliento Lactosa (Hidrógeno/Metano): Mide cómo estás procesando la lactosa hoy. Es ideal para saber si tus síntomas actuales vienen de ahí.
Test Genético Intolerancia Lactosa:Determina si tienes el gen que apaga la producción de lactasa. Si es positivo, significa que tu intolerancia es definitiva. Si es negativo pero el de aliento es positivo, estamos ante una intolerancia secundaria.
A diferencia de la lactosa, la fructosa no necesita una enzima, sino unos "transportadores" (GLUT-5) que la meten en la sangre. Si estos transportadores están saturados o dañados por una inflamación intestinal, la fructosa sigue de largo hasta el colon, donde las bacterias se pegan un "festín" y generan gases. Se detecta mediante un test de aliento con fructosa o el test de aliento al sorbitol.
Es una distinción vital que solo un laboratorio clínico puede asegurar:
Celiaquía: Es una enfermedad autoinmune. El gluten activa a tu sistema inmune para que ataque a tu propio intestino. Requiere predisposición genética (genes DQ2/DQ8) y marcadores en sangre positivos.
Sensibilidad al Gluten no Celíaca: Tienes síntomas similares, pero no hay daño autoinmune ni genética positiva. No se conoce bien su origen y parece que puede haber mecanismos inmunológicos, de disfunción de la barrera intestinal o de otros componentes del trigo. Un mejor estado del microbioma intestinal ayuda en la intolerancia al gluten no celiaca porque puede ayudar a una mejor digestión del gluten, o modular la respuesta inmune y la inflamación y a mejor la barrera intestinal.
Eliminar alimentos por intuición es un error común. Si quitas la lactosa o el gluten sin saber si tu problema es genético o una intolerancia secundaria por SIBO, podrías estar eliminando nutrientes importantes en la dieta y a la vez ocultando un problema de base que seguirá dañando tu intestino. Un diagnóstico profesional en nuestros centros te permite saber si la restricción debe ser para siempre o solo un "reset" temporal mientras sanamos tu mucosa.